Hoy en La Jornada leo dos notas relacionadas con la catástrofe que esta viviendo el sureste del país después del azote del huracán Stan; en verdad de llamar la atención. Primero los víveres y alimentos que llegan a Tapachula van destinados principalmente a hoteles y restaurantes y la segunda, que dice el presidente Fox que la ayuda no sera de gorra.
Lamentable que ante la situación de emergencia, en este caso del estado de Chiapas, la voracidad comercial supere la respuesta gubernamental de hacer llegar objetos de primera necesidad a la zona afectada.
Pero aun más lamentable que el presidente use calificativos desproporcionados a la realidad que están viviendo los afectados. ¿No serian más bien gorrones aquellos que resarcieron sus riquezas gracias al fobaproa?
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